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Información para Pacientes y Cuidadores

Después de la cirugía

La cirugía somete al organismo a una gran tensión por lo que es normal sentir agotamiento tras la intervención. Algunas personas también pueden sentirse deprimidas debido al dolor y al malestar iniciales después de someterse a la intervención quirúrgica. Además, los efectos de la anestesia tardan un poco en desaparecer.

Es posible que experimente dolor y molestias en la zona de la intervención, que aparezcan hematomas y que los músculos estén rígidos y doloridos. Para aliviar estos síntomas, se administrarán analgésicos. Al principio, es probable que se experimente una pérdida de apetito, pero se debe beber agua en abundancia ya que se puede sufrir estreñimiento.
 
Si se le ha administrado anestesia general, volverá en sí en la sala de reanimación con el personal de enfermería u otros profesionales que hayan participado en la intervención, donde se le controlará atentamente. Por lo general, se sentirá adormilado. Algunas personas no se despiertan totalmente hasta que no están de nuevo en planta y es posible que no recuerden el tiempo que han pasado en la sala de reanimación. Es posible que las personas a las que se les ha administrado anestesia epidural o anestesia por bloqueo nervioso no tengan mucha sensibilidad en las piernas durante un período que oscila entre 12 y 24 horas.
 
En caso de que sea necesario una ayuda adicional debido a la debilidad de los ligamentos o a una mala cicatrización, podría tener que llevar una ortesis. Es probable que se le administren analgésicos y líquidos a través de un tubo inyectado en el brazo durante un día aproximadamente. Si se ha sometido a una operación mayor, como la sustitución de una articulación, también se colocarán drenajes en las heridas para eliminar la sangre que podría causar la aparición de un exceso de hematomas. A algunas personas se les pone una sonda, que es un tubo pequeño inyectado en la vejiga para que la orina vaya directamente a una bolsa de plástico.
 
Según sea la operación, es posible que los brazos o los pies estén elevados. Si se ha sustituido una articulación, es probable que le pongan una cuña de espuma o almohadas entre las piernas con el fin de mantener la nueva articulación en su sitio.