Analgesia
Analgesia tras la cirugía
Una buena analgesia es importante y algunas personas necesitan más que otras: depende en gran medida de cada paciente. Resulta más sencillo aliviar el dolor si se trata antes de que se agudice. La analgesia puede aumentarse, proporcionarse una dosis con mayor frecuencia o administrarse en distintas combinaciones.
A continuación, se indican varios métodos de administración de analgesia:
Píldoras, comprimidos o jarabes (vía oral)
Se emplean para tratar todo tipo de dolor. Tardan una hora, como mínimo, en hacer efecto. Para que estos medicamentos hagan efecto, es preciso que el paciente pueda comer, beber y no tenga ganas de vomitar.
Inyecciones
Suelen ser necesarias con frecuencia y se aplican por vía intravenosa (para que hagan efecto de inmediato) o por vía intramuscular (en la pierna o las nalgas). Al inyectarse por vía intramuscular, tardan aproximadamente 20 minutos en hacer efecto.
Supositorios
Si el paciente no puede tragar o puede vomitar, los supositorios, que son bolitas cerosas, son útiles, ya que se introducen por el recto. El supositorio se disuelve y se distribuye por el organismo.
Analgesia controlada por el paciente
Se trata de un método que emplea una máquina que permite que el paciente controle su propia medicación contra el dolor.
Anestesia local y bloqueos regionales
Estos tipos de anestesia pueden resultar muy útiles para aliviar el dolor tras la cirugía.